Casi un año después de que Rusia iniciara su guerra de agresión contra Ucrania, la economía de la UE entró en 2023 en una situación mejor que la prevista en otoño.
La economía de la UE comenzó 2025 con una base algo más sólida de lo previsto. Se prevé que siga creciendo a un ritmo modesto este año, y se espera que el crecimiento repunte en 2026, a pesar de la mayor incertidumbre política mundial y las tensiones comerciales.
La economía europea está en su séptimo año consecutivo de crecimiento, y se prevé que su expansión prosiga en 2020 y 2021. Los mercados de trabajo se mantienen fuertes y sigue disminuyendo el desempleo. Pero el entorno exterior se ha tornado mucho menos favorable, y la incertidumbre va en aumento. Esto afecta sobre todo al sector manufacturero, que además afronta cambios estructurales. El resultado es una economía europea que parece dirigirse a un prolongado período de crecimiento más discreto y débil inflación.
Las perspectivas de la economía de la UE antes del estallido de la guerra auguraban una expansión prolongada y sólida.
Tras un estancamiento económico generalizado en 2023, el crecimiento mejor de lo esperado registrado a principios de 2024 y la actual reducción de la inflación han sentado las bases para una expansión gradual de la actividad durante el período de previsión.
Tras un prolongado período de estancamiento, la economía de la UE está retomando un crecimiento modesto, mientras prosigue el proceso de desinflación.
Se prevé que el crecimiento en la zona del euro disminuya desde el 2,4 % en 2017, la cifra más alta en diez años, al 2,1 % en 2018, antes de moderarse aún más hasta el 1,9 % en 2019 y el 1,7 % en 2020. El mismo patrón está previsto en la EU27, con una previsión de crecimiento del 2,2 % en 2018, el 2,0 % en 2019 y el 1,9 % en 2020.
Se prevé que la economía europea registre en 2019 su séptimo año consecutivo de crecimiento, del que deberían ser partícipes todos los Estados miembros. El crecimiento en la zona del euro fue superior al previsto en el primer trimestre del año, como consecuencia de una serie de factores temporales tales como unas condiciones invernales suaves y un repunte de las ventas de automóviles. También se benefició de medidas de política presupuestaria que incrementaron la renta familiar disponible en varios Estados miembros.
La economía de la UE experimentará una profunda recesión este año como consecuencia de la pandemia de coronavirus, a pesar de la respuesta política rápida y general a escala nacional y de la UE. Debido a que la atenuación de las medidas de confinamiento va más lenta de lo previsto en nuestras previsiones de primavera, el impacto en la actividad económica en 2020 será más significativo de lo esperado.
La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania continúa afectando negativamente a la economía de la UE, situándola en una senda de menor crecimiento y mayor inflación en comparación con las previsiones de la primavera.
La pandemia de coronavirus supone una conmoción de proporciones históricas para las economías mundial y de la UE, con gravísimas consecuencias sociales y económicas.
Tras un crecimiento moderado el año pasado, la economía de la UE inició 2024 con mayor atonía de lo previsto.
El 21 de septiembre se celebra el primer aniversario de la entrada en vigor del Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) entre la UE y Canadá, más conocido por sus siglas inglesas CETA.
La Comisión ha presentado el primer paquete de otoño del Semestre Europeo desde la entrada en vigor, en abril de 2024, de una reforma ambiciosa e integral del nuevo marco de gobernanza económica de la UE. Se trata de un paso esencial en la consecución de los objetivos de la reforma para que el marco sea más sencillo, transparente y eficaz, con una mayor responsabilización nacional.
El Banco Europeo de Inversiones (BEI) facilitará a ILUNION una financiación de 35 millones de euros con el objetivo de fomentar el empleo de personas con discapacidad y las inversiones en eficiencia energética. Se trata del primer préstamo del BEI a una empresa de economía social en España y cuenta con el apoyo del Plan de Inversiones para Europa, conocido como “Plan Juncker".
La Comisión ha adoptado su programa de trabajo para 2021, planeado para que Europa sea más sana, justa y próspera, acelerando al mismo tiempo la transformación a largo plazo de su economía en otra más ecológica y adaptada a la era digital.
La Comisión ha adoptado su programa de trabajo para 2022, en el que se establecen los próximos pasos de nuestra agenda audaz y transformadora en pro de una Europa posterior a la COVID-19 que sea más ecológica, justa, digital y resiliente.
Se espera que la financiación de la política de cohesión en 2021-2027 apoye la creación de 1,3 millones de puestos de trabajo y aumente el PIB de la UE en un 0,5 % por término medio para finales de la década, y hasta un 4 % en algunos Estados miembros.
Según un nuevo estudio, la agenda comercial de la UE tendrá un impacto globalmente positivo en la economía y en el sector agroalimentario de la UE. Los acuerdos comerciales darán lugar a importantes aumentos de las exportaciones agroalimentarias de la UE, así como a aumentos más limitados de las importaciones, lo que generará una balanza comercial globalmente positiva. El estudio también confirma que el enfoque de la UE para conceder un número limitado de importaciones con aranceles reducidos (por medio de contingentes arancelarios) es el mejor en términos de protección de determinados sectores agroalimentarios vulnerables en la UE.
El último Eurobarómetro, publicado el 29 de noviembre de 2024, revela que se ha alcanzado el nivel más elevado de confianza en la Unión Europea desde 2007 y el mayor apoyo al euro hasta la fecha.
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