La Comisión Europea colaborará con los consumidores y los distribuidores de aquí a finales de 2026 para estudiar formas de mejorar las normas del sector, como respuesta a la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) «Alto a la destrucción de los videojuegos».
Los videojuegos modernos suelen depender de los servidores de los distribuidores para funcionar. Los distribuidores pueden dejar de prestar apoyo comercial a estos servidores, lo que hace que sea parcial o totalmente imposible hacer funcionar los videojuegos. Por consiguiente, la ICE invitó a la Comisión a proponer legislación que garantice que los jugadores puedan seguir usando los videojuegos después de que los distribuidores dejen de prestar apoyo comercial a estos juegos.
La Comisión considera que, en esta fase, no puede proponer una obligación legal de mantener la posibilidad de usar los videojuegos después de que dejen de ofrecerse comercialmente. Esto se debe también a los derechos de propiedad intelectual existentes. Con arreglo a la legislación de la UE en materia de derechos de autor, los titulares de derechos disfrutan de derechos exclusivos sobre sus creaciones. Además de los derechos de autor, otros derechos de propiedad intelectual también pueden ser pertinentes, ya que pueden proteger diferentes aspectos visuales y tecnológicos de un videojuego.
La legislación vigente de la UE en materia de protección de los consumidores ya prevé importantes salvaguardias para proteger los intereses económicos de los consumidores. Los proveedores de videojuegos deben informar a los consumidores sobre la duración y las condiciones para rescindir el contrato antes de que los consumidores se registren en el videojuego. La Directiva sobre contenidos y servicios digitales ofrece a los consumidores vías de recurso cuando los contenidos o servicios proporcionados no son conformes con el contrato, así como lo que los consumidores podrían esperar razonablemente. Los consumidores pueden tener derecho a un reembolso proporcional de sus compras.
Sin embargo, para responder a las preocupaciones de los jugadores, la Comisión se ha comprometido a adoptar varias medidas.
En primer lugar, iniciará un intercambio con la industria de los videojuegos y los representantes de los consumidores con el objetivo de elaborar un código de conducta de la industria sobre la gestión de los videojuegos «al final de su vida útil».
En segundo lugar, la Comisión trabajará con las organizaciones de consumidores y las autoridades para sensibilizar sobre los derechos aplicables que protegen a los consumidores, incluidas las salvaguardias que protegen los intereses económicos de los consumidores. La Comisión informará sobre la aplicación de la Directiva sobre contenidos y servicios digitales antes de finales de año. La aplicación activa de estos derechos existentes de los consumidores también puede incentivar a los proveedores a ofrecer videojuegos con una vida útil más larga y a estudiar soluciones para satisfacer las expectativas de los consumidores.
Antecedentes
Se trata de la decimocuarta iniciativa en recibir una respuesta formal de la Comisión desde que se pusieron en marcha las ICE en 2012.















